Somos Invencibles.
Somos personas, somos almas.
Almas solitarias, perdidas, en su rumbo o en el aire. Simplemente almas.
Nos rompemos.
Nos deshacemos.
Nos destruyen.
Nos destruimos.
Nos hieren.
Nos herimos.
Nos duele, nos duele y mucho. Pero también nos hace bien.
Caemos.
Caemos 5, 10, 20 metros.
Tocamos fondo.
Tocamos fondo y de repente nos damos cuenta de que no lo habíamos hecho...
Porque caemos 20 metros más.
Amamos, queremos.
Sufrimos por ello, pero también nos sentimos felices.
Nos sentimos bien.
Somos como un volcán.
Uno de esos como todos que erupciona de repente y hace desastres a su alrededor.
Somos medio difíciles.
Somos un poco complicados.
Lo vemos, lo sabemos, pero no hacemos nada.
Somos rebeldes, lo llevamos un poco en la sangre y un poco en el cerebro.
Pensamos.
Algunos le ponen más énfasis a la cuestión que otros...
Pero de todas maneras, todos lo hacemos.
Lo hacemos y lo volcamos: en la palabras, en la escritura, en donde sea.
En los gestos.
En las acciones.
En la forma en que la abrazas o en la forma en la que no lo haces.
Simplemente lo volcas en algún lado.
Algunos dan amor.
Algunos dan vida.
Algunos dan tristeza.
Algunos otros dan lastima.
Algunos dan miedo.
Algunos dan comprensión.
Algunos dan energía.
Algunos simplemente dan.
Hay quienes nunca se despiden.
Hay quienes dijeron adiós demasiadas veces.
Hay quienes no saben decir adiós.
Hay quien se va sin que lo echen.
Hay quien vuelve sin que lo llamen.
Hay quien saluda.
Hay quien no lo hace.
Hay quien nunca en su vida aprenderá a hacerlo.
Nos frustramos.
Nos encerramos solos entre 4 paredes.
Nos golpeamos a nosotros mismos, o terminamos haciéndolo a nuestro reflejo.
Nos equivocamos.
Nos volvemos a frustar.
Nos escuchamos.
Nos entendemos.
Nos acariciamos...
Y nos decimos que va a estar todo bien.
Nos odiamos.
Lloramos.
Nos consolamos.
Nos abrazamos.
Nos dormimos...
Y despertamos.
Con odio, con desilusión...
...de solo saber que seguimos en el mismo mundo que ayer.
Y al final lo queremos, porque eso es lo que somos.
Somos estrellas brillantes.
Somos invencibles.
Somos lo que somos.

Almas solitarias, perdidas, en su rumbo o en el aire. Simplemente almas.
Nos rompemos.
Nos deshacemos.
Nos destruyen.
Nos destruimos.
Nos hieren.
Nos herimos.
Nos duele, nos duele y mucho. Pero también nos hace bien.
Caemos.
Caemos 5, 10, 20 metros.
Tocamos fondo.
Tocamos fondo y de repente nos damos cuenta de que no lo habíamos hecho...
Porque caemos 20 metros más.
Amamos, queremos.
Sufrimos por ello, pero también nos sentimos felices.
Nos sentimos bien.
Somos como un volcán.
Uno de esos como todos que erupciona de repente y hace desastres a su alrededor.
Somos medio difíciles.
Somos un poco complicados.
Lo vemos, lo sabemos, pero no hacemos nada.
Somos rebeldes, lo llevamos un poco en la sangre y un poco en el cerebro.
Pensamos.
Algunos le ponen más énfasis a la cuestión que otros...
Pero de todas maneras, todos lo hacemos.
Lo hacemos y lo volcamos: en la palabras, en la escritura, en donde sea.
En los gestos.
En las acciones.
En la forma en que la abrazas o en la forma en la que no lo haces.
Simplemente lo volcas en algún lado.
Algunos dan amor.
Algunos dan vida.
Algunos dan tristeza.
Algunos otros dan lastima.
Algunos dan miedo.
Algunos dan comprensión.
Algunos dan energía.
Algunos simplemente dan.
Hay quienes nunca se despiden.
Hay quienes dijeron adiós demasiadas veces.
Hay quienes no saben decir adiós.
Hay quien se va sin que lo echen.
Hay quien vuelve sin que lo llamen.
Hay quien saluda.
Hay quien no lo hace.
Hay quien nunca en su vida aprenderá a hacerlo.
Nos frustramos.
Nos encerramos solos entre 4 paredes.
Nos golpeamos a nosotros mismos, o terminamos haciéndolo a nuestro reflejo.
Nos equivocamos.
Nos volvemos a frustar.
Nos escuchamos.
Nos entendemos.
Nos acariciamos...
Y nos decimos que va a estar todo bien.
Nos odiamos.
Lloramos.
Nos consolamos.
Nos abrazamos.
Nos dormimos...
Y despertamos.
Con odio, con desilusión...
...de solo saber que seguimos en el mismo mundo que ayer.
Y al final lo queremos, porque eso es lo que somos.
Somos estrellas brillantes.
Somos invencibles.
Somos lo que somos.

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