El Cielo Cambia.

¿Sentirme libre? No, no sé si me siento libre. Sé que siento algo nuevo, algo distinto. Pero la libertad no es una palabra que deba usarse de forma banal, por ende lo que siento no es libertad. En todo caso, menos presión. Un día, una mujer me dijo que deje de guardarme cosas y que las diga, que sacara todo eso que todos los días me presionaba un poquito más. Así fue como llegué a mi casa, cansada de todo, y decidí hablar con un amigo. Le dije todo, con lujo de detalles. Hablé de todo aquello que me encerraba, que me hacía sentir mal. Desde personas con actitudes molestas, hasta aquella persona la cuál era dueña de todos los "él" que venía diciendo hace casi dos años. Expulsé de mi todas aquellas cosas que solo generaban malestar. Ahora... ahora no puedo decir que estoy libre, o que estoy limpia. Quiero dejar de relacionar todo con todo, por ende solo voy a decir que, por fin, lo dije.

Uno no necesita que alguien le diga que tiene que largar todo para hacerlo, pero por algún motivo... en el fondo necesitamos un empujón (lamentablemente). Mi forma de hacer ese tipo de cosas es escribiendo, pero por algún motivo ese día no me salió. Ese día solo me salieron un par de lágrimas, un par de puteadas y un par de respiros profundos. Hoy me quedan algunas cosas adentro, pero siempre es bueno saber que alguien nos va a entender, va a saber que esas cosas nos molestan y cada vez que algo pase nos va a dar la mano. Va a estar ahí con nosotros. Y a veces nos tenemos que bancar solos, porque está bueno tener a alguien en quien confiar, pero los sentimientos no pasan por ambos. Y refiriéndome a esto de alguien que se queda clavado 2 años en nuestro mundo, nosotros debemos hacernos cargo de esas cosas que solo pasan dentro nuestro. No usar excusas estúpidas, sino tomar decisiones. Yo elegí hace 2 días. Y si digo que ahora me siento tranquila, es porque elegí lo que consideré correcto. Porque me cansé de andar atrás de algo que no daba respuesta, y no tenía sentido. Y me cansé de quejarme pero no esforzarme. Así que decidí dejar ir todo aquello que ocupo mis últimos meses. Dejé de perseguir, de intentar forzar al destino. Por supuesto que las cosas no se van de un día para otro y que cuando uno aprecia mucho un sentimiento que le hace bien, no lo quiere dejar ir. Pero el tema es que esto ya no me estaba haciendo bien. Hay cosas que todavía están, y no las voy a llamar residuos porque no me parece lo correcto, pero si voy a decir que son... bueno, cosas.


No sé si fui una más o si fui alguien específico. No se si fui duradera o esporádica en sus pensamientos. No sé que sintió cada vez que le dijeron mi nombre, ni tampoco sé si ahora le pasa algo. Lo único que sé es que había un hilo que me unía a su vida que en este último tiempo, y sin que yo me de cuenta... se cortó.

Quien quiera que seas, lo único que te pido con todas mis ganas es que hables. Entiendo que hay personas que tienen la genialidad y la idiotez en cuotas exactamente iguales, y que eso te molesta tanto que te asfixia. Entiendo tu timidez, tus mejillas coloradas o tus piernas débiles. Por eso solo te pido que hables, que no hagas catarsis a través de otras cosas, decí exactamente las cosas que sentís y da nombres, da lugares y fechas. Elegí a esa persona con la que más confiaza tenés: tu mejor amigo, tu psicólogo, tu madre o padre o quien sea. Pero hablá con alguien. Llega un punto en la vida en que uno debe dejar de hablar con uno mismo, y buscar la manera de encontrar alguien con quien hablar.


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