Ojos que no ven...
Para amarte tenes que darle más.
Entonces va a amarte el día que elijas algo.
Pero elegís algo y te das cuenta de que va a amarte cuando demuestres personalidad.
Cuando veas su arte vas a llorar así que él va a amarte cuando hagas arte.
Cuando hagas arte el va a amarte.
Y cuando hagas arte vas a hacer más.
Entonces el va a amarte cuando tu pelo sea fucsia.
El va a amarte a pesar de decir que no un montón de veces,
porque un día vas a hacer arte
y por eso el va a amarte...
Entonces va a amarte el día que elijas algo.
Pero elegís algo y te das cuenta de que va a amarte cuando demuestres personalidad.
Cuando veas su arte vas a llorar así que él va a amarte cuando hagas arte.
Cuando hagas arte el va a amarte.
Y cuando hagas arte vas a hacer más.
Entonces el va a amarte cuando tu pelo sea fucsia.
El va a amarte a pesar de decir que no un montón de veces,
porque un día vas a hacer arte
y por eso el va a amarte...
Recién hablé con alguien. El tema es que en un momento yo le dije que era patética porque estaba llorando y mucho, y el delineador líquido realmente era líquido porque se desparramaba por mis mejillas como si fuese... delineador líquido. Entonces le dije que era como algo que no se iba. Era como que faltaba una vez para volverlo a ver y que eso iba a ser todo, que entonces me iba a dar cuenta de que no lo necesitaba y me iba a olvidar. Pero la cuestión tuvo que ver con ese juego de mierda que jugamos en donde siempre me tocaba el número 18 y las preguntas siempre eran las mismas. Tenía que ver con el hecho de que él siempre era la respuesta, y él estaba sentado en frente mio escuchando todo. Era todo muy patético, muy sádico, muy triste.
Le dije que estaba enojada. Estaba enojada porque esta semana había empezado la facultad, y porque había conocido a otros chicos lindos, y pensaba que todo lo que sentía por el se iba a ir e iba a estar todo bien. Pero entonces nos vimos otra vez y jugamos ese juego horrible y respondí todas esas preguntas y no. No está todo bien. Otra vez lo mismo, otra vez me duele. "Acá me duele", le decía, mientras mi mano derecha temblorosa señalaba a mi pecho. Entonces me enojaba también porque había empezado la facultad... y porque esto tendría que ser sobre la nueva vida que llevo ahora, sobre Otros Mundos y vestimentas múltiples y cortos y guiones. Pero no, está, otra vez, termina siendo una linda historia sobre él.
También le conté que habían pasado 2 años. Que me odiaba por no haberlo querido aquel único día en el que él si lo hizo. Le dije que estaba enojada también por eso. Le conté que me dolía todo y que esto era distinto, esto nunca me había pasado ni con Ulises. Entonces en un momento pensé para mi misma y se me ocurrió esto del arte. De que ambos hacemos artes y de que un día me iba a querer por hacerlo. Entonces me di cuenta de lo que escribí... de que siempre hice más, y di más... solo para él. Que por mucho arte que haga y por mucho que ría y sueñe nunca iba a alcanzar. Entendí que no me quería, que nunca lo había hecho, y lloré más. Entonces me fui a mi casa y llegué y dije que estaba todo bien. Con lentitud y armonía me dirigí al baño y me encerré en él. Me miré al espejo y empecé a hablar con ese alguien. Ese alguien... que era igual a mi, que estaba vestido igual y sus labios conocían el mismo color que los míos. Entonces cada cosa que yo hacía, esta alguien la repetía y entonces yo lloraba y ella lloraba. Y en un momento me detuve a mirarla y me dio pena, porque supe que así como el nunca me iba a querer, tampoco la iba a querer a ella. Y eso me hizo sentirme mal.
Pensé en la idea de que todas somos bombas de tiempo, pero así como con todas las cosas de la vida, no todas somos iguales. Algunas somos bombas de tiempo de un tipo, y otras lo son de otro tipo, y el resto de las personas prefieren las del primer tipo, pero otras prefieren las del cuarto, o quinto tipo. Yo soy una bomba de tiempo, pero no del mejor tipo. Lo mio va para otro lado, y a él no le gustan estas bombas de tiempo, le gustan otras, de esas que nunca explotan.
Para que te ame no tenes que darle nada.
Para que te ame no tenes que cambiar.
Para que te ame tenes que bailar, y bailar y bailar a los gritos...
Pero para que te ame... tenes que amarte.
Tenes que amarte para que eso no te destruya,
para que eso no te haga mierda,
para que el delineador líquido no se haga más líquido...
Quiero conocer a alguien,
y no importa ser novios, quiero salir... sentirme de esa manera.
Y si se queda para siempre, buenísimo.
Y si no es el indicado, perfecto.
Pero si tengo que perderlo para darme cuenta de que no necesito alguien a mi lado para sentirme así... entonces tendré que decirle adiós.
Le dije que estaba enojada. Estaba enojada porque esta semana había empezado la facultad, y porque había conocido a otros chicos lindos, y pensaba que todo lo que sentía por el se iba a ir e iba a estar todo bien. Pero entonces nos vimos otra vez y jugamos ese juego horrible y respondí todas esas preguntas y no. No está todo bien. Otra vez lo mismo, otra vez me duele. "Acá me duele", le decía, mientras mi mano derecha temblorosa señalaba a mi pecho. Entonces me enojaba también porque había empezado la facultad... y porque esto tendría que ser sobre la nueva vida que llevo ahora, sobre Otros Mundos y vestimentas múltiples y cortos y guiones. Pero no, está, otra vez, termina siendo una linda historia sobre él.
También le conté que habían pasado 2 años. Que me odiaba por no haberlo querido aquel único día en el que él si lo hizo. Le dije que estaba enojada también por eso. Le conté que me dolía todo y que esto era distinto, esto nunca me había pasado ni con Ulises. Entonces en un momento pensé para mi misma y se me ocurrió esto del arte. De que ambos hacemos artes y de que un día me iba a querer por hacerlo. Entonces me di cuenta de lo que escribí... de que siempre hice más, y di más... solo para él. Que por mucho arte que haga y por mucho que ría y sueñe nunca iba a alcanzar. Entendí que no me quería, que nunca lo había hecho, y lloré más. Entonces me fui a mi casa y llegué y dije que estaba todo bien. Con lentitud y armonía me dirigí al baño y me encerré en él. Me miré al espejo y empecé a hablar con ese alguien. Ese alguien... que era igual a mi, que estaba vestido igual y sus labios conocían el mismo color que los míos. Entonces cada cosa que yo hacía, esta alguien la repetía y entonces yo lloraba y ella lloraba. Y en un momento me detuve a mirarla y me dio pena, porque supe que así como el nunca me iba a querer, tampoco la iba a querer a ella. Y eso me hizo sentirme mal.
Pensé en la idea de que todas somos bombas de tiempo, pero así como con todas las cosas de la vida, no todas somos iguales. Algunas somos bombas de tiempo de un tipo, y otras lo son de otro tipo, y el resto de las personas prefieren las del primer tipo, pero otras prefieren las del cuarto, o quinto tipo. Yo soy una bomba de tiempo, pero no del mejor tipo. Lo mio va para otro lado, y a él no le gustan estas bombas de tiempo, le gustan otras, de esas que nunca explotan.
Para que te ame no tenes que darle nada.
Para que te ame no tenes que cambiar.
Para que te ame tenes que bailar, y bailar y bailar a los gritos...
Pero para que te ame... tenes que amarte.
Tenes que amarte para que eso no te destruya,
para que eso no te haga mierda,
para que el delineador líquido no se haga más líquido...
Quiero conocer a alguien,
y no importa ser novios, quiero salir... sentirme de esa manera.
Y si se queda para siempre, buenísimo.
Y si no es el indicado, perfecto.
Pero si tengo que perderlo para darme cuenta de que no necesito alguien a mi lado para sentirme así... entonces tendré que decirle adiós.
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| Fuente de la fotografía: We Heart It |

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