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La Finitud

Hoy me di cuenta que, en el fondo, siempre quiero. Hoy quise, mucho. Hoy lo necesité. No hay nada, se caen todos los muros, se crean todos los puentes. En el fondo, todos quisimos. A veces creo estar un poco loca, está bien. No, no era yo la que estaba embarazada. En el fondo seguía todo igual, y pensé en todos los caminos que aparecen absolutamente posibles cuando pensas que se te va a terminar todo. No se terminó nada. Creo que sólo había quedado en pausa. Creo que descubrí cómo darle play . Subo y bajo la escalera para saber si respira. Duerme como no durmió nunca en su vida. Mañana sabré lo que habrá soñado. Hoy, ya está. Por hoy ya está. No había que llegar tan lejos para saber que le guardaba un amor inmenso a cada persona que estaba ahí. No sabía que podía volver a mirarte con los mismos ojos de incertidumbre, cargados de amor y respeto, con los que te miraba cuando éramos uña y carne. No sé si quería que pase esto para darme cuenta. Mientras haya vida, habrá esperanza. 

Receptora puente, gracias.

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¿Cómo redactas? ¿Cómo empezás a escribir? Nunca fuimos de hablar cosas profundas pero realmente no sé cómo empezar. A veces pienso que sos la única receptora de todo este delirio, de todo este dolor. Quizás, detras de este texto guardo la misma esperanza. Ojalá te toque cruzarte con esto. Ésta es la última carta. Lo siento en el pecho. En una especie de pluviómetro de lágrimas que no para de llenarse. Se siente por todos lados, se me sale por todos los poros. Una vida en la que puedo ser feliz. Un dolor que hoy decidió salir arroyando todo a su paso, tratando de vestir la existencia... sin romperla, sin tacharla, ni olvidarla.  No sé mirarme al espejo: me da miedo. Existir en lugares en donde puedo existir. Ser buena para otros. Servirle a alguien, a algo. Ser inteligente. Ser querida. No sé crecer a pesar de mis hermanos. No sé como vivir y tener que dejar a mis hermanos atrás. Sangre de mi sangre que quedó demasiado lejos. Que creció conmigo. Fuimos felices. Tomábamos chocolatada...

No sé si escuchas... o quizás ya no sirve de nada.

Asimilar el dolor. Un tema de fondo que siempre me hizo acordar a vos. Un lugar que ya no existe, una silla que me puse en el medio de un pasillo por el que transita muchísima gente. Existir en un mundo en el que ya no sos más espectador, te fuiste a ver otra función. Un tatuaje que no sé como borrar. Un laberinto al que le encontré una salida que no me gusta. Hacer tanto esfuerzo por no comerme la curva y terminar envuelta en un espiral. Haber crecido sola. Que ya no estés ahí. Que ya no te pueda preguntar si está bien o mal lo que hago. Que no hayan referentes. Que el mundo se tiña de otros colores. Que vivamos tan cerca y no nos crucemos nunca. Que seamos felices sin compartirlo. Inhibición. Lejanía. Existencia que ya no busca lugar acá. Mensajes que llegan mientras yo me ocupo de las perras. Llantos inesperados. Incertidumbre. Depósito de tristezas. Bloqueo emocional. Deseos horribles de morir. Puntos de fijación. Recuerdos tatuados. No mover la silla de lugar. No poder escuchar es...

Explícito II

Desapareció. Nunca me preguntó como estaba. Siempre me habló de sus logros. Nunca me esperó, ni me acompañó, ni me escuchó (aunque mi voz sean gritos y gritos esperando caer en su órbita). No me alcanza con estar en su órbita. Militaba en LC. No me gusta LC. Estoy en contra de los chicos de LC. Y él lo entendía, y yo lo hacía por él. Y quién soy yo para él -nadie. Nunca valió la pena, a pesar de lo irracional, lo más primordial, lo más inocente y genuino y ligado a los mejores años de mi vida: nunca valió la pena . Nunca me trató como una persona. Nunca me quiso como yo quería que me quisiera . No me respondió la historia de las cookies. Se rió hasta llenarme el corazón y se llevó todo al día siguiente. Todos sus lugares quedaron catectizados con un monto de energía que todavía sigue ahí . Que me pertenece. Que, dice Dai, no me pertenece más y tengo que duelar. Es un idiota. La vida y sus mañas me dan una bronca infinita. Tanta gente recibiendo tanto y mereciendo tan poco. Tantos que t...

Crecimos

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Lloré muchos meses en terapia. No sé qué rutas tomé para llegar hasta acá, pero a veces la vida se siente como una calle con subida cuando vas en bicicleta. Estoy segura de que algunos senderos no fueron calles, fueron montañas. No sé si logré sanar, o si hay una señal de llegada y todavía no la pasé, o si efectivamente la pasé y no me di cuenta. A veces vuelvo a enojarme, y  los recuerdos se disparan hacia todas las direcciones, como si fuesen los fuegos artificiales que ves en el cielo cuando es año nuevo, sólo que nadie festeja nada. Quizás se trata de una cabeza que nunca se animó a concebir que se podía construir en una tierra muy lejana al hogar que siempre habitó. No sé que hubiese sido de mi si en nuestros años de oro me hubiesen dicho que todo ese amor era pasajero. No hay ni existe ni existirá día de mi vida en que no los extrañe. Nadie murió, cambiamos . En el pecho se siente como una muerte. Me senté meses y meses en terapia a hablar de un duelo. El 90% de mis lágrimas ...

El parque Castelli. Las zapatillas nuevas. Las fotos del emprendimiento. La carrera que nunca termina.

Hoy me siento extrema, al borde, parada en el límite. No es un precipicio, es un muro. Del otro lado hay algo, no se bien qué es. Acá, es una exigencia de sentirme útil, validada, feliz, tranquila, en paz. Una presión de ser algo, ser alguien. Existir sin que sólo sea eso. La lágrima, al borde. El corazón, al borde. Miles y miles de emociones y no llego a sentir ninguna. Ganas de confiar que se esfuman muy rápido: un mundo que no ayuda. Triste por momentos, apática en general. Hoy no hay certeza de nada. Todo me da miedo. No quiero que me hablen. No quiero estar más en este lugar. Quiero estar en una plaza mirando el pasto y el cielo celeste. Quiero tener iniciativa. Quiero tener ganas, pero sobre todo quiero accionar . Ser algo, alguien. Sin miedo, sin el ojo que todo lo mira, sin hermanos imaginarios que siempre están tres escalones arriba. Quiero ser par, una más. Quiero correr hacia mis sueños, pero por sobre todas las cosas, quiero animarme a soñarlos. 

Tatiana

¿Cambiaste de óptica alguna vez? La misma amiga desde la adolescencia. Se separa y no le hablás más. Subís fotos al instagram tomando con el ex. ¿Cómo logras pasar la barrera de los 25 siendo tan inocente? ¿Cómo podés esperar que nadie piense que tomaste partido ? ¿Trabajas? ¿Te pagan? ¿Cómo lográs ser eficiente para el sistema y ser tan ingenua a la vez? 

Asesinato

¿Cuántas preguntas podés hacerle a una persona hasta que se muera por dentro? ¿Cuántas respuestas podés encontrar en el puente? ¿Por qué nunca te acercás a la meta? ¿Por qué estás esperando que lo vean por instagram ? ¿Por qué no lo contaste antes? ¿Cuántas personas vas a dejar en el camino? 

Paco Giménez

Mis tíos se pusieron a hablar de Paco: actor, cantante, imponente, increíble . Cuando se exiliaron, en la última dictadura militar, convivieron un largo tiempo con él. Lo aman. No lo vieron más. Pienso en cuántos recuerdos de otros uno puede cobrar vida, volver a nacer, existir desde otro lugar, cantar y ser increíble como Paco . Me pregunto cuántas personas pueden recordarnos con estima, con amor, con humildad, desde la bondad. Hoy subí una foto y Mar  le puso  me gusta , lo hace siempre. Así fue como en plena Córdoba, a kilómetros de mi ciudad, sin hablar con ella desde hace 4 años ya, no hay un sólo día en que no la recuerde con amor , el mismo amor que ella me transmitió por la fotografía, el mismo con el que yo trataba de captar su forma de mirar el mundo. El mismo que trato de captar cuando subo una foto de una planta, un pañuelo naranja colgado al sol, una mermelada al caer. La extraño bastante seguido, la recuerdo con una sonrisa, miro sus logros con mucho orgullo. Son...