No sé si escuchas... o quizás ya no sirve de nada.

Asimilar el dolor. Un tema de fondo que siempre me hizo acordar a vos. Un lugar que ya no existe, una silla que me puse en el medio de un pasillo por el que transita muchísima gente. Existir en un mundo en el que ya no sos más espectador, te fuiste a ver otra función. Un tatuaje que no sé como borrar. Un laberinto al que le encontré una salida que no me gusta. Hacer tanto esfuerzo por no comerme la curva y terminar envuelta en un espiral. Haber crecido sola. Que ya no estés ahí. Que ya no te pueda preguntar si está bien o mal lo que hago. Que no hayan referentes. Que el mundo se tiña de otros colores. Que vivamos tan cerca y no nos crucemos nunca. Que seamos felices sin compartirlo. Inhibición. Lejanía. Existencia que ya no busca lugar acá. Mensajes que llegan mientras yo me ocupo de las perras. Llantos inesperados. Incertidumbre. Depósito de tristezas. Bloqueo emocional. Deseos horribles de morir. Puntos de fijación. Recuerdos tatuados. No mover la silla de lugar. No poder escuchar esta canción de mierda en paz. Meterte en un lugar que es mio. Ir sin avisarme. Ser el +1 de tu amigo. No ser completa. No tener por qué ser completa. Aceptar que no me elegiste. Aceptar que ya no somos amigos. Aceptar muchísimas cosas a la vez. Aceptar ser y existir siendo humana y con gente nueva. Catexias novedosas. Trabajo. Ocupaciones. Otros mundos. Vos ya no estás. La psicóloga me dijo que era como ir a un cementerio. No quiero ir al cementerio. Siempre me dio miedo la zona del cementerio. Nunca quise visitar el cementerio. 

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