La Última Canción
Como un borracho necesita un bar,
como un preso libertad... te necesito.
Como un mendigo un poco de pan,
como un ciego imaginar... te necesito.
Últimamente, han llegado a mi mente millones de nuevas incertidumbres y preguntas, lo que a su vez generó que otras preguntas que andaban dando vueltas lograran conseguir su respuesta y al fin despedirse de este lugar. No sos para mi. Aunque resultemos parecidos, nuestros mundos son completamente diferentes. No sé realmente como sos y vos tampoco me conoces. Damos vueltas y vueltas y nunca llegamos a ningún lado. Así es como, por primera vez, mi mente le dice adiós a aquello que nunca pasó ni nunca pasará.
como un preso libertad... te necesito.
Como un mendigo un poco de pan,
como un ciego imaginar... te necesito.
Últimamente, han llegado a mi mente millones de nuevas incertidumbres y preguntas, lo que a su vez generó que otras preguntas que andaban dando vueltas lograran conseguir su respuesta y al fin despedirse de este lugar. No sos para mi. Aunque resultemos parecidos, nuestros mundos son completamente diferentes. No sé realmente como sos y vos tampoco me conoces. Damos vueltas y vueltas y nunca llegamos a ningún lado. Así es como, por primera vez, mi mente le dice adiós a aquello que nunca pasó ni nunca pasará.
En el corazón seguís. Considero que desde un punto de vista "maduro", se muy bien que tu imagen no se va a despegar tan fácilmente de mis recuerdos. Comprendo ese sentimiento que me invade el cuerpo cuando recuerdo todas esas veces en las que mi intuición falló, distraída por tu belleza. Me arrepiento de muchas cosas, realmente lo hago. Y cada vez que escucho ciertas melodías sos un pensamiento recurrente. Hablé de vida y de vivir y de únicas oportunidades, pero hoy ya no quiero nada con vos. Y si hubiese tenido en cuenta todas esas cosas antes, hubiese gritado a los 4 vientos que quería conocerte. Fallé. Lo sé. Por eso, después de casi 2 años en donde fuiste y viniste y volviste... por fin te estas yendo.
Creo que mis sentimientos me mataron un poquito. Eso de que los amores que matan nunca mueren, bueno. Por eso es difícil dejar ir esto. ¿Viste que cuando te despedís de una etapa en tu vida comenzás a recordar? Bueno. Había una canción que estaba escuchando aquel día soleado en el que el sol volvió a brillar y te acercaste a hablarme. Ese año había sido tan horrible y tan cruel, que volver a sentir algo lindo después de tanto tiempo me hacía bien. Esa canción me hacía bien. El sol me hacía bien, y creo que vos también me hacías bien.
Entonces dejaste de llamarme por mi apellido, y me empezaste a decir Agus.
Los días pasaron y te fuiste convirtiendo en algo más serio. Alguien a quien yo quería conocer. Cuando me empezaste a importar, tu corazón estaba en otro lado, apuntando hacia otra dirección.
Y así fue como el mio, eligió desviarse por unos meses.
Las vacaciones corrieron, las noches fueron eternas. Vos seguías lejos y yo seguía detrás de algo que no existía. Entonces, faltando 3 días para volver a empezar las clases... volviste a aparecer. Te paraste en frente de mi camino exigiendo algo, no sé qué, pero algo al fin. Volvimos a la rutina, la cual ya no era tan fea. Tus ojos no me miraban tan mal y no me juzgaban tanto como lo hacían antes. Te habías convertido en ese chico bueno del que todos hablaban. Eras educado, eras inteligente. Recuerdo que me salvaste dos o tres veces en los orales que solía tomar aquella mujer rubia. Y empezamos a saludarnos, a tenernos en cuenta. Un día, te sentaste al lado mío en un recreo. Estabas escuchando esta canción...
A partir de entonces, elegí contarle todo a mis amigas. Ahí, todo empezó a ser como más cálido. La complicidad entre nosotras empezó a incrementarse cada vez que te veíamos. Yo empecé a sentirme mejor conmigo misma, más segura. No me olvido más, de un día en el que me dijeron que estaba radiante, más aún cuando ese día estaba nublado, y de vez en cuando llovía. Sentirme así, me hacía exteriorizarlo de buena manera. Pero un día... algo salió mal. No sé que fue aquello, no sé en donde metí la pata o cuál fue la piedra con la que tropecé, pero como por arte de magia... te enteraste de todo.
Hubieron detalles, pequeños detalles que no vi. Devoluciones. Cosas como tirarte en mi cama o estar todo el tiempo presente en ese lugar nevado allá por agosto. Ojalá lo hubiese notado antes. Ojalá lo hubiese visto, pero tratar de actuar normal ante tu presencia me cegaba. El miedo al fracaso frente a mis amigos... también me cegaba. No sé si alguna vez sentiste lo mismo, pero si tuviste destellos de ello... te pido perdón.
--------------------------------------------------------------------------------------------------
El tiempo pasó. Hoy elijo despedirme de aquello que no prosperó nunca y solo vivió dentro de mi. Esas estrofas que aparecieron al principio, pertenecen a tu última canción. A la última melodía que me hizo pensarte. Probablemente tarde mucho en realmente olvidarte y seguir adelante, pero este es mi primer intento real. Y estoy tratando de ver si me siento bien conmigo misma
Así que, aunque todavía no logre sentirlo del todo... chau.

Comentarios
Publicar un comentario