Receptora puente, gracias.
¿Cómo redactas? ¿Cómo empezás a escribir? Nunca fuimos de hablar cosas profundas pero realmente no sé cómo empezar. A veces pienso que sos la única receptora de todo este delirio, de todo este dolor. Quizás, detras de este texto guardo la misma esperanza. Ojalá te toque cruzarte con esto. Ésta es la última carta. Lo siento en el pecho. En una especie de pluviómetro de lágrimas que no para de llenarse. Se siente por todos lados, se me sale por todos los poros. Una vida en la que puedo ser feliz. Un dolor que hoy decidió salir arroyando todo a su paso, tratando de vestir la existencia... sin romperla, sin tacharla, ni olvidarla. No sé mirarme al espejo: me da miedo. Existir en lugares en donde puedo existir. Ser buena para otros. Servirle a alguien, a algo. Ser inteligente. Ser querida. No sé crecer a pesar de mis hermanos. No sé como vivir y tener que dejar a mis hermanos atrás. Sangre de mi sangre que quedó demasiado lejos. Que creció conmigo. Fuimos felices. Tomábamos chocolatada...