Crecimos
Lloré muchos meses en terapia. No sé qué rutas tomé para llegar hasta acá, pero a veces la vida se siente como una calle con subida cuando vas en bicicleta. Estoy segura de que algunos senderos no fueron calles, fueron montañas. No sé si logré sanar, o si hay una señal de llegada y todavía no la pasé, o si efectivamente la pasé y no me di cuenta. A veces vuelvo a enojarme, y los recuerdos se disparan hacia todas las direcciones, como si fuesen los fuegos artificiales que ves en el cielo cuando es año nuevo, sólo que nadie festeja nada. Quizás se trata de una cabeza que nunca se animó a concebir que se podía construir en una tierra muy lejana al hogar que siempre habitó. No sé que hubiese sido de mi si en nuestros años de oro me hubiesen dicho que todo ese amor era pasajero. No hay ni existe ni existirá día de mi vida en que no los extrañe. Nadie murió, cambiamos . En el pecho se siente como una muerte. Me senté meses y meses en terapia a hablar de un duelo. El 90% de mis lágrimas ...