La falta (II)
Hablar con un amigo no debería sentirse como un banquillo de acusados ni debería dar vergüenza ni debería pesarnos. Pequeñas señales que me permiten despedirte pero también poder decir que me harté. No me gustan los ojos soberbios las palabras difíciles las voces altaneras. Soy yo, Agus . No soy un examen universitario. No soy un final que rendir. Ni soy una señora mayor con ínfulas de grandeza. Soy yo, Agus. Era yo, Agus. Podrías haberlo entendido, pero me sentaste en el banquillo de acusados. Me hiciste sentir horrible sabiendo que mi vida, en aquel entonces, era la nada misma. Agarraste lo poco que encontraste a tu paso y te lo llevaste puesto porque era más importante decirme que estaba atravesada por la falta que no soy perfecta que soy mala y nunca nos entendimos o quizás si, pero hay gente que no se lleva de maravillas con las consecuencias de sus actos. Podrías haber asumido las consecuencias pero menos mal que no lo hiciste porque hoy puedo ver varias cosas: me harté creo...